Shrek
siempre es garantía… La primera parte fue buena, la segunda mejor
incluso… y esta tercera puede que no esté a la altura de las dos pero
ofrece también diversión, risas y humor no sólo infantil. Porque, para
qué engañarnos, Shrek nunca se dirigió directamente al público
infantil. ¿Es ésta la clave de su éxito? No me importó acompañar a mi
hermanita pequeña a que la viera (o que ella me acompañara a mi), en
cambio me tendría que arrastrar para que la llevara a ver alguna del
Whinnie de Poo, o de su primo gitano, Achili Poo.

Esta tercera entrega es cierto que ha perdido algo de frescura
respecto a las anteriores, pero aporta también muchas cosas (algunos
personajes nuevos interesantes, como Merlín
o “el gran” Arturo) y es lo bastante divertida como para que valga la
pena ir a verla si te han gustado las anteriores o no has visto ninguna
de ellas.

Mención especial se lleva la animación de la película, es de muy buena calidad como siempre… los mini-Shreks son geniales, como personajes las princesas muy buenas (minipunto para la Bella durmiente y la temible Blancanieves… jejeje). Una última cosa, en la versión española Michael Robinson pone voz a un personaje, a ver si adivinais a cuál…
Ya esta programada una cuarta parte, he incluso una película sólo para el aclamado Gato con Botas, que fue la estrella de la segunda parte y también hace buen papel en esta (por cierto, le pone la voz Antonio Banderas).
Nota: 8/10